Economía

Miguel Jaramillo: “Bajo estas condiciones no veo a empresas en Perú ansiosas de invertir y generar empleo formal”

Para el investigador y economista, es “totalmente insuficiente” que se busque la reactivación del empleo solo mediante puestos de trabajo temporal. Por otro lado, considera que debería ampliarse el rango de acceso a la vacunación para los más jóvenes.

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Lima — En medio de la recuperación que la actividad del país percibe y ante una tercera ola del Covid-19 que llegaría pronto, la creación de empleos de calidad es lo que menos avanza. Y con el nuevo gobierno liderado por Pedro Castillo aún persiste la incertidumbre desde el sector privado sobre las políticas y medidas que se ejecutarán en el ámbito económico. Miguel Jaramillo, economista e investigador principal de Grade, detalla a Bloomberg Línea su visión sobre el ámbito laboral y los riesgos que impiden una recuperación con mayor bienestar.

El Ejecutivo ya ha adelantado que pondrá el foco en los programas de empleo temporal, pero también se han mencionado otras propuestas como la de derogar la suspensión perfecta de labores que se reguló por el Covid-19. Han surgido desde el Congreso iniciativas que van en esta línea también. ¿Cómo ve usted la posibilidad de que se elimine la modalidad que se implementó a raíz de la pandemia?

La suspensión perfecta de labores no es una norma que se haya dado debido a la coyuntura del Covid-19. La norma ya existía. La norma que se dio por el Covid-19 tenía por objetivo, más bien, controlar el uso de ese mecanismo que existe y que prevé que cuando la circunstancias externas hacen imposible la ejecución del contrato laboral, el contrato se suspende. Si efectivamente como ocurrió en la primera ola del Covid-19 se prohíbe a las empresas trabajar, no concibo una circunstancia más ad-hoc como para usar la suspensión perfecta. Si la suspensión perfecta no se puede usar en ese contexto, entonces no veo para qué sirve la figura.

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Se habló también del rol que tiene el Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo (MTPE) en la supervisión de las normas laborales. El presidente del Consejo de Ministros, Guido Bellido, dijo ante el Congreso una semana atrás que buscan recuperar el rol tuitivo del MTPE y que se apunta, ante todo, a proteger al trabajador. ¿Hay preocupaciones sobre que se genere mayor rigidez en el mercado laboral peruano, que ya de por sí es rígido?

Si conversas con empresas y yo que estoy vinculada a una, a todos los directores se nos han mandado mensajes de texto desde la Sunafil. Y en Grade la misma Sunafil nos ha visitado dos veces este año. Las leyes están para cumplirse siempre, pero no me parece que constituya una política de gobierno hacer cumplir las leyes; que las normas deben cumplirse se da por sentado. El reto para el gobierno es cómo se va a hacer para que se genere más empleo formal y sobre eso Bellido ha estado mudo, no he escuchado nada sobre qué se va a hacer para generar más empleo formal.

Estamos viendo una recuperación del empleo sobre todo en la parte más precaria o en el empleo informal.

Que el empleo informal aumente con mayor fuerza era más o menos predecible. Julio Velarde lo dijo en algún momento: en el Perú no hay mecanismos de protección. La gente no puede estar sin trabajar, porque no existe un seguro de desempleo que te cubra un período de búsqueda largo. Si la gente no encuentra un empleo, se lo inventa. Eso es lo que estamos observando en este momento. Si ves los ingresos de trabajadores independientes, que el 90% son informales, o de los asalariados informales, están un tercio por debajo de donde estaban antes de la pandemia. Es empleo súper precario, y no veo que el empleo formal esté creciendo.

¿La estrategia que tiene el Ejecutivo con el impulso del empleo temporal es la que se necesita en el ámbito laboral actualmente?

Eso no me parece mal, es necesario en este momento y es una opción superior a un programa de bonos que no tienen ninguna focalización y que parece que solo quiere cubrir a más del 50% de la población. Creo que en el contexto actual tiene sentido un programa de empleo temporal que provea un puente hacia empleos formales. Pero si no hay una política o una estrategia para que se generen empleos formales, vamos a tener para siempre este tipo de programas de empleo que son, más bien, contracíclicos. Me parece que es necesario ahora un programa de empleo temporal masivo y con pequeñas obras de infraestructura, quizá gestionadas por los municipios como lo han venido haciendo Trabaja Perú, pero eso solo es completamente insuficiente. Lo que necesitamos es reactivar el empleo formal.

¿Y ves posibilidades de que en el corto plazo y con las actuales condiciones ese empleo formal pueda reactivarse?

Se está reactivando en la medida en que hay inversiones que se iniciaron el año pasado o a comienzos de este 2021 y que ahora conviene acabar de ejecutar antes que abandonar los proyectos, pues el riesgo es perder lo invertido. Pero en inversión nueva, no veo que las empresas estén particularmente ansiosas de invertir y generar más empleo formal; no bajo estas condiciones.

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Y estas son las inversiones que finalmente mueven más la aguja del empleo a nivel nacional.

Sí, y particularmente si quieres empleo de calidad. El empleo temporal que puede ofrecer el sector público es un empleo tan precario como el que vemos en la calle, de gente que está ahí porque no tiene una mejor opción; está para sobrevivir. No me parece mal que haya un programa en esa dirección, pero me parece totalmente insuficiente.

Hace unos meses mencionaba que esta incertidumbre política podría llevar a que dejen de crearse un promedio de 100.000 empleos. ¿Mantiene esa visión?

Me mantengo en esa posición. Creo que vamos a ver recuperación del empleo, sobre todo por la vía del empleo informal. Eso es lo que vamos a ver crecer. Habrá un poco más de empleo formal de lo que hubo en el tercer trimestre del 2020, pero no veo razón para cambiar ese pronóstico. No creo que el Gobierno haya hecho nada que motive a los inversionistas a decir ‘acá hay un escenario favorable, hay que invertir’, que es la vía por la que se va a generar empleo. Al contrario, creo que los peores temores de los inversionistas se están haciendo realidad con el gabinete que tiene este gobierno.

“Me parece que es necesario ahora un programa de empleo temporal masivo y con pequeñas obras de infraestructura, quizá gestionadas por los municipios como lo han venido haciendo Trabaja Perú, pero eso solo es completamente insuficiente”.

—  Miguel Jaramillo, investigador principal de Grade

La apuesta del Ejecutivo está en crear de 280.000 a 300.000 puestos de empleo temporal y algunas consultoras como Macroconsult han mencionado que para una reactivación real en ese ámbito, por lo menos deberían ser unos 500.000 puestos de empleo temporal. ¿Usted ve que se puede aumentar la cifra prevista?

Se puede aumentar marginalmente. Mi estimado es que era posible producir hasta 350.000 empleos a través de este tipo de programas durante el primer año de gobierno. Esa es una cifra razonable y no está muy lejos de la cifra que se ha mencionado. Hay restricciones también para la ejecución de las obras, para su administración, que hacen complicado avanzar más masivamente por ese lado.

¿En este momento el impulso o mejora del empleo formal está básicamente en manos de la confianza que se pueda otorgar al sector privado, o hay factores más estructurales que se puedan mejorar en el proceso y que ayuden?

Hay una agenda para la competitividad que se ha perdido completamente de vista. Tenemos un mercado laboral que es completamente disfuncional. Si eso no se observa así y no se plantean medidas para tener un mercado laboral que efectivamente funcione, en el que se entienda que es un proceso natural que los trabajadores roten de trabajos y no se criminalice el despido, veo bien poca probabilidad (de que se impulse el empleo formal). Ya hemos estado creciendo muy poco en términos de empleo formal en los últimos años y no veo por qué ahora se podría mejorar esa performance. No veo cuál es el elemento. El contexto internacional al comenzar el año parecía bastante propicio, pero ya no lo parece tanto ahora.

Antes de las elecciones usted mencionó la necesidad y la importancia de que haya un programa de empleo masivo. ¿Qué se puede hacer por este lado para que no sea solo enfocado en empleos temporales?

Yo veía dos maneras en que podía aprovecharse más este tipo de impulso. Primero que el programa de empleo temporal no sea exclusivamente público, sino que sirva como puerta de entrada para empleos formales que son más sostenibles que los empleos que se están y que se van a generar en este programa, y particularmente para trabajadores jóvenes. Esta es una vía y no he escuchado nada ni remotamente parecido a eso en los discursos oficiales del gobierno. Por otro lado, se debe comenzar a buscar un marco normativo que le dé cierta funcionalidad al mercado laboral. Cuando apenas el 15% del total de relaciones laborales siguen el modelo de la legislación, el problema no son las relaciones laborales. El problema es la legislación. Se supone que la legislación peruana quiere promover las relaciones de largo plazo entre trabajadores y empresas, y lo que vemos es que el instrumento para lograr esto apenas cubre el 15% de las relaciones laborales. Si eso no es un problema, no veo cuál es la vía para lograr que los trabajadores tengan mejores remuneraciones, puestos donde puedan progresar a lo largo de su vida laboral, y mejores estándares de vida para su familia.

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Hubo diversas posiciones desde el Ejecutivo alrededor del incremento del salario mínimo, que es una propuesta que se debate hace mucho tiempo y que resaltó Bellido ante el Congreso. El ministro de Economía Pedro Francke consideró que no es momento para aumentarlo, pero el ministro de Trabajo reiteró la voluntad de hacerlo. ¿Cómo ve este aspecto?

Nuevamente no veo la relación de un aumento del salario mínimo con la meta que señaló hace unas semanas el ministro de Economía y Finanzas, de que el objetivo de este gobierno era generar empleo. No sé cómo ellos perciben la relación entre el salario mínimo y el empleo. Da la sensación de que estuviesen asumiendo que hay una elasticidad cero de las remuneraciones con relación al empleo; es decir, que no importa cuán alto lleves el salario mínimo porque el empleo no lo tocas. A mí me parece que esa es una presunción que por lo menos requiere vigencia. Ninguna evidencia que yo conozco avala esta hipótesis. No veo congruencia que por un lado se pida ese incremento y por otro lado el ministro de Economía diga que el objetivo es que haya más empleo, e imagino que se refiere a empleo formal. Lo que uno quiere es empleo formal, empleo de calidad. Yo no veo ninguna medida del gobierno que apunte en esa dirección.

Este incremento del salario mínimo impactaría más a las empresas menos productivas y que tienen menos capacidad de pagar salarios más altos en un momento de crisis.

Sí, y en el margen, van a hacer que las empresas contraten menos. El hecho es que en el margen esto desalienta el empleo formal, particularmente en las empresas más pequeñas. No veo congruencia de esta medida en una política de promoción de empleo.

El empleo juvenil sigue siendo de los más afectados y ya veíamos dificultades antes de la pandemia en su impulso a nivel formal. En esta nueva normalidad, ¿qué hacer realmente para fomentar este nivel de empleo y que sea también de calidad?

Yo veía una oportunidad si es que se va a implementar un programa de empleo temporal para incorporar al sector privado. Si es bueno que el Estado contrate en estas condiciones temporales, ¿por qué sería malo que un privado contrate en la misma condición? Ahí yo veía una oportunidad para incorporar particularmente a trabajadores más jóvenes que tienen barreras para acceder a empleos formales desde el comienzo, y una vez que se insertan en una senda de trabajo informal muy pocos logran conseguir empleos formales. En cambio, la primera experiencia de trabajo formal puede abrirles un camino diferente y una trayectoria laboral distinta. Ahí me parece que hay un potencial para políticas que se enfoquen en jóvenes, muchos de los cuales están en la categoría que ni estudian ni trabajan (Ninis). Por otro lado, se necesita un esfuerzo de capacitación enorme. Parece que en el concepto de este gobierno, la capacidad para hacer algo no es importante. Si no es importante para los ministros, ¿por qué habría que ser importante para el resto de trabajadores? No veo que la educación o el entrenamiento para el trabajo tenga un lugar importante en las políticas de este gobierno.

En las Propuestas del Bicentenario en las que participó con Videnza, usted mencionaba estrategias para fortalecer la formalización empresarial de mediano y largo plazo. Planteó promover el tiempo parcial de trabajo a través del cambio de definiciones normativas. ¿Esto podría funcionar también ahora para fomentar el empleo formal y dar flexibilidad a personas que quieran trabajar pero que tengan complicaciones por el Covid-19, sobre todo por las labores de cuidado?

La proporción de empleo a tiempo parcial que hay en el Perú es bien pequeña y eso tiene que ver con lo que los abogados definen como un vacío en la normativa. Hay un vacío en la definición del empleo a tiempo parcial, y dentro de ese vacío hay el riesgo de que un trabajador que labora cinco horas a la semana, pero trabaja esas cinco horas en un solo día, sea considerado un trabajador a tiempo completo. Las empresas prefieren no correr ese riesgo.

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Y ahí se da la subcontratación.

Ahí las empresas prefieren ir por otros mecanismos que son normativamente más claros, más limpios y que les generan menos riesgo. Sería un gran logro tener una definición de tiempo parcial en términos de horas laboradas a la semana, menos de 30 horas o 25 horas, podemos discutir el número, Lo importante es que haya ese umbral y que las empresas tengan claridad de cuándo están contratando a un trabajador a tiempo parcial y cuando a tiempo completo, así como los beneficios que van asociados en cada caso. En el anterior Congreso hubo un proyecto de ley, no sé si se llegó a aprobar, que igualaba los beneficios sociales entre trabajadores a tiempo parcial y a tiempo completo. No sé exactamente qué significa eso. Si tengo un trabajador que labora 10 horas a la semana, ¿cuánto le corresponde de vacaciones? Si tiene 30 días de vacaciones que yo se los tengo que pagar evidentemente no voy a contratar a nadie, porque me sale carísimo contratar a alguien a tiempo parcial. Esos son los temas que reprimen la modalidad de contratación, y la solución no va por proyectos heroicos que dicen que todos los trabajadores tienen que tener los mismos derechos y beneficios y no importa cuánto tiempo labores, igual tienes 30 días de vacaciones. Se necesita un poquito más de reflexión.

El 2020 con la crisis del Covid-19 a nivel global vimos una caída muy fuerte en el empleo de las mujeres. ¿Podrían implementarse estrategias específicas destinadas hacia la población femenina? ¿Se podrían contemplar programas de capacitación para que no solo mujeres sino también hombres accedan a rubros donde se requiere mayor capital de trabajo?

El empleo femenino es algo que hay que ver con cuidado. Gran parte del golpe adicional que han recibido en las mujeres con el Covid-19 tiene que ver con la distribución de tareas dentro del hogar. Ya tenemos un programa que puede aliviar bastante las obligaciones a las madres, particularmente a las madres más jóvenes, como los Wawa Wasis (jardines infantiles). Creo que una línea de políticas tiene que tiene que ir por el lado del cuidado dentro del hogar, porque los cuidados de los niños menores y de los ancianos en el hogar recaen desproporcionadamente en las mujeres; y en segundo lugar necesitamos identificar cuáles son las las barreras que impiden que mujeres jóvenes estudien o trabajen, además de la maternidad precoz. De esta manera los programas de capacitación que creo que son necesarios no solo en esta cobertura, son necesarios siempre, pueden contemplar esas limitaciones y efectivamente promover una mayor participación de las mujeres. Ahí hay líneas claras de trabajo: un mayor foco en la economía de los cuidados dentro del hogar; capacitación que sea adecuada para las necesidades de las mujeres; y complementaría esto con un enfoque en los servicios que faciliten realmente que más mujeres entren al mercado laboral formal.

En el ámbito de la capacitación se podría dar una labor conjunta entre el sector público y privado, que finalmente es el que demanda las competencias.

Sin duda. Creo que el país requiere un esfuerzo enorme de capacitación, pero eso ni siquiera aparece en el discurso del primer ministro Bellido. Es lamentable, pero así estamos.

Junto al investigador Kristian López realizaron un diagnóstico sobre las políticas implementadas para combatir el Covid-19 en el Perú y se hicieron propuestas de mejora. Estamos de cara a una tercera ola y si bien se está avanzando con la vacunación a personas desde los 30 años en adelante aquí en Lima, aún hay mucho temor sobre el impacto que esta puede tener. ¿Qué considera que es prioritario ante la tercera ola y qué lecciones aprendidas se deben considerar en las estrategias de corto plazo?

Nosotros argumentamos que ponerle toda la fe a las vacunas era un enfoque miope. Había que ver otros factores y trabajar en otras áreas, como vigilancia epidemiológica, pruebas de acceso y masificación del uso de pruebas. Pero si vemos simplemente el tema de vacunación, es realmente un escándalo que los vacunatorios estén vacíos. A mí me parece que la estrategia de ir vacunando por rango de edad tenía todo el sentido antes puesto que las poblaciones mayores son las de mayor riesgo. Pero cuando ya estás en el rango de los 30 años de edad, el riesgo es muy similar para alguien que tiene treinta y tantos años que uno que tiene veinte y tantos. No hay mucha diferencia en el riesgo de contraer y en la letalidad. Creo que ya hay que vacunar a todo el que quiera vacunarse; la estrategia que iba por rangos de edad ya pasó. Lo que causa dolor es que los vacunatorios estén vacíos, que hayan vacunas y que no se estén usando. Eso revela una incompetencia sin nombre, realmente es un crimen tener vacunas y no aplicarlas. Además, decir que ‘hay brechas’ por atender, como dijo el ministro (de Salud) Zeballos porque hay gente que no quiere vacunarse y que tiene más de 50 años, y que eso impida vacunar más rápido a los que tienen 30 años... eso no tiene ni pies ni cabeza. Me parece escandaloso tener vacunatorios vacíos y seguir avanzando en rangos de dos años de edad. Ya cubrimos a las poblaciones más vulnerables y vacunamos a la gente con comodidades; no sé por qué no hemos acabado de vacunar a los docentes cuando estaban en el primer grupo de prioridad, pero hay vacunas, hay capacidad para vacunar y no se está vacunando.

¿Qué otras sugerencias daría para esta tercera ola del Covid-19?

Mencionamos en ese documento una serie de tareas donde vemos poco avance. Mi coautor presentó datos de velocidades de desarrollo de genomas y estamos atrás en el mundo. Tomó mucho tiempo aprobar la prueba peruana de diagnóstico del Covid-19 que desarrollaron en la Universidad Cayetano Heredia por procesos burocráticos. Hay un conjunto de temas sobre los cuales no hemos tomado nota de qué se ha hecho bien, qué se ha hecho mal, qué hay que corregir y dónde hay que invertir más. Otros países desarrollados están invirtiendo miles de millones de dólares en ámbitos que parecen ser estratégicos para prevenir futuros brotes epidémicos en general: desarrollo de vacunas, desarrollo de secuencias de genomas y tareas científicas. Están invirtiendo más en ciencia. No vemos realmente que acá haya un esfuerzo en las dimensiones que amerita este problema.

“Creo que ya hay que vacunar a todo el que quiera vacunarse; la estrategia que iba por rangos de edad ya pasó. Lo que causa dolor es que los vacunatorios estén vacíos, que hayan vacunas y que no se estén usando”.

—  Miguel Jaramillo, investigador principal de Grade

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Paola  Villar

Paola Villar S.

Periodista peruana especializada en economía y negocios. Fue coordinadora de la sección de Economía y Negocios del Diario El Comercio. Realizó cursos especializados en Estrategias de Márketing Digital y en Dirección Estratégica de Comunicaciones en la UPC. Con experiencia en el área de comunicaciones para diversas empresas y entidades peruanas.