Negocios

Mexicanos quieren comprar autos nuevos, pero no hay

La escasez mundial de chips está presionando los inventarios de los vendedores de automóviles.

Autos Toyota alineados en un concesionario en Bristol, Inglaterra.
Tiempo de lectura: 3 minutos

Ciudad de México — Esmeralda, una habitante de la Ciudad de México, decidió a mediados de junio vender su auto. Tras el intento fallido de comprar un auto usado, decidió invertir en uno nuevo. El elegido fue un modelo Río 2021 Hatchback que la coreana Kia Motors fabrica en México. Lo pagó de contado con la expectativa de poder manejarlo en unos días, que se convirtieron en semanas y luego meses. Han pasado 45 días y aún no recibe su auto.

“Me parece mal que no hablen con la verdad. No me queda más que esperar”, dijo la joven de 30 años, quien cree que en el mejor escenario pudiera recibirlo a finales de noviembre. Mientras tanto, por cuestiones de seguridad y salud, recurrirá a las aplicaciones de transporte y otras opciones de movilidad para trasladarse.

Su caso es apenas un ejemplo de lo que sucede en México y el mundo a causa de la escasez mundial de chips, que presiona los inventarios de los las concesionarias de automóviles nuevos.

La llegada de vehículos a los pisos de las distribuidoras automotrices en México, el principal productor de América Latina, ha disminuido. Si antes de la crisis las concesionarias contaban con tres meses de inventario para venta, en septiembre el promedio disminuyó a tres semanas, de acuerdo con la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA)

“A medida que la producción se quedó a la zaga no hay suficiente capacidad para surtir los vehículos que se están solicitando”, dijo Guillermo Rosales, director general adjunto de AMDA, en una entrevista con Bloomberg Línea en septiembre.

“Lo que más queremos es cumplir con las entregas”, asegura.

La situación se ha visto reflejada en las ventas automotrices en el país. Tras registrar crecimiento en ventas durante seis meses hasta agosto, ante una base comparativa anual favorable; las ventas volvieron a caer en septiembre.

Todo esto genera presiones para las empresas distribuidoras, que el año pasado tuvieron que hacer frente al cierre de sus operaciones por la pandemia.

“Ahora que se está recuperando paulatinamente el interés por adquirir su vehículo, no hay que vender. Si no tienes que vender, no cobras y si no cobras tienes que atender todos tus gastos fijos y se vuelve de nueva cuenta a enfrentar una presión económica y financiera relevante”, agregó Rosales.

La escasez de microcomponentes no se solucionará pronto. A principios de 2021 se esperaba que el suministro se regularizara a mediados de año, algo que no sucedió. Ahora la expectativa de una vuelta a la normalidad será hasta el segundo semestre de 2022.

Ver más: Discurso de AMLO en junio impulsó entrada ilegal de autos chocolate

Ola de escasez alcanza a seminuevos

Debido a la pandemia se han conjuntado una serie de factores que han calentado al mercado, afectando incluso al segmento de autos usados.

Por un lado, las personas han revalorizado la importancia de tener un auto. Al no haber suficientes vehículos nuevos, voltean adquirir autos usados o seminuevos, incrementando la demanda, dijo Diego Sansón, fundador y director general de la plataforma de venta de seminuevos ClikAuto, a mediados de agosto.

La poca oferta ha llevado a flotillas y empresas arrendadoras a bajar su ritmo de compra autos nuevos y disminuido la venta que realizan de autos usados.

“Hay una escasez de autos usados. Tienes una demanda alta de autos usados y una escasez del lado de la oferta, los precios comienzan a subir”, explicó Sansón, quien antes de fundar ClikAuto pasó un lustro expandiendo la plataforma automotriz CarGurus, en Norteamérica y Europa

Ver más: Kavak enfrenta más competencia en el mercado de autos usados en México y Latam

Actualmente Esmeralda deberá desembolsar $3.000 pesos más para poder acceder a su automóvil nuevo. Ella compró un modelo 2021 y Kia ya está fabricando el modelo 2022 y no se le respetará el precio que pagó, ya que la concesionaria señala que enfrentan auditorías, analizan cómo podérselo compensar.

Algunos familiares le sugieren pedir de vuelta su dinero y buscar otra opción. La joven consultó a otras automotrices, que le han dicho que tardarían tres meses en entregarle el auto.

“Es como estar en una fila y entonces te sales y te vuelves a formar hasta el final… ya mejor me quedo aquí”, dijo la joven.

Esta historia fue actualizada a las 8:25 horas precisa temporalidad en párrafo uno y considera una adición en el penúltimo párrafo.

Michelle del Campo

Michelle del Campo

Reportera mexicana especializada en empresas. Me gusta cubrir temas relacionados con sustentabilidad, empresas de reciente creación y asuntos transfronterizos. Anteriormente formé parte de Infosel-Sentido Común, Transparencia Mexicana y la Fundación Este País.